El sueño era demasiado real y Andrés se despertó empapado en sudor. Abrió los ojos, todavía inmerso en el dolor de haber perdido a Luna.
Tristeza, opresión, un dolor punzante en el corazón... Esas emociones melancólicas le dejaron sin aliento.
Nunca pensó que un simple sueño pudiera provocar una reacción tan intensa en él. Y lo que era aún más sorprendente es que, en el sueño, Luna había muerto y él estaba desconsolado, desfalleciendo junto a ella... Eso era simplemente absurdo.
—¡Andrés, has d