La situación era demasiado injusta para Liora.
—Si algo así vuelve a ocurrir, no tendré en cuenta al anciano García y te echaré de la mansión García —dijo Miguel enojado.
—Sí, señor —respondió Liora.
Miguel dejó caer la vara que sostenía en la mano y subió enfurecido las escaleras hacia su habitación.
Por su parte, Luna llevó a Liora de regreso a la habitación y le aplicó medicina. Miguel la había golpeado duramente con la vara. A Liora, que había servido fielmente a esta familia durante tantos