Sentada en el coche, llegaron con rapidez al centro comercial. Luna seguía a Andrés, pensando que iban directamente al piso de arriba. La planta baja era la zona de joyería. Andrés se acercó a un mostrador, donde la señorita parecía conocerlo.
—Señor Martínez, la semana pasada llegaron los Cartiar que encargó. ¿Podría revisar si está satisfecho? —Mientras hablaba, su mirada se posó en Luna con una coqueta sonrisa: —Esta señorita debe ser su novia. Seguro que lucirá deslumbrante con esto puesto.