Luna seguía detrás de él cuando, apenas salieron de la escuela, recibió una llamada de Gabriel.
Luna miró la espalda de Andrés y, dudosa, contestó rápidamente el teléfono.
—Hola.
—Hoy debería ser un día libre en la preparatoria, ¿verdad? Le pedí a Rafael que fuera a recogerte y que aprovecharan para almorzar juntos.
Luna dijo:
—Yo... tengo que ir a la casa de mi hermano. La doña Liora está enferma muy, necesito ir a verla.
—Ah, ¿sí? Bueno, ten cuidado en el camino de regreso. Puedes quedarte un