Luna despertó naturalmente a las siete de la mañana. Aún le quedaba media hora antes de que comenzaran las clases, lo cual era suficiente tiempo para ella.
Recogió delicadamente su cabello y lo sujetó con una cinta. Abrió la puerta de la habitación y echó un leve vistazo al sofá, dándose cuenta de que las mantas ya estaban dobladas y colocadas muy ordenadamente.
Parecía que Sergio se había ido.
De repente, en ese momento, la puerta se abrió. Era Sergio, llevando puesta una chaqueta negra y un so