Frida: —¿Por qué te ríes?
Carlota se apresuró a negarlo rápidamente: —No, no me estoy riendo, solo me atraganté un poco.
Frida no le prestó más atención, colocó la sopa de dátiles rojos frente a Andrés sin mirar a nadie más: prueba a ver si está frío... Si lo está, le diré al chef que te prepare otro tazón. —imitando las palabras de Luna.
Luna bajó la cabeza, sus orejas se pusieron ligeramente rojas, sintiéndose un poco avergonzada por la situación. Hizo esto solo por las palabras del señor Men