De repente, el teléfono de Andrés sonó inexplicablemente. Pero cuando sacó su celular del bolsillo, la llamada fue cortada abruptamente. Frunció los ojos y lo abrió para revisar la llamada perdida. Pero, cuando vio el nombre, su mirada profunda se oscureció aún más.
En la comisaría.
Luna colgó la llamada que hizo la policía, sin saber que Andrés había recibido ya la notificación.
—Señor, esto debe ser solo una broma de mi compañero de clase. Mire, estoy perfectamente bien, ¿verdad? Es tarde y no