Antes de que pudiera retirar su pie, Sergio la agarró del tobillo.
—¿Estás ciega? Voy a aplicarte el medicamento —dijo Sergio con un tono cargado de total arrogancia.
Luna dudó si había algo mal con su oído. ¿Este hombre iba a aplicarle el medicamento? No podía creerlo siquiera. ¿Cómo era posible que alguien que casi la había matado en la preparatoria ahora pretendiera cuidar de ella? ¿Había algo sospechoso con el medicamento? No debía caer nuevamente en la misma trampa. ¡Sería realmente una idi