El coche arrancó y salió del distrito.
Luna miraba por la ventana sin hablar con Andrés. Tal vez a propósito, él abrió la ventana y el viento frío entraba constantemente, casi congelando a Luna en esta noche de invierno. A pesar de ello, ella se negaba firmemente a decir una sola palabra a la persona a su lado.
Esa era la rebeldía que Luna tenía en su carácter. En su vida anterior, aunque sabía que Andrés se había casado con ella por sus propias intenciones, ella continuaba haciéndolo sin dudarl