Luna sacó todas las datiles de su bolsillo, los lavo y encendió el televisor, disponiéndose a darse su pequeño festín.
Liora estaba arreglando la cocina, y salió a ver a Luna y la encontró sucia y tirada en el sofá, haciendo nada. Levantó la mano como si fuera a darle su reprimenda y dijo:
—Deja de ser tan traviesa muchachita. Acabo de cambiar la funda del sofá hoy y ya la has ensuciado. Ve a tu habitación y cámbiate de ropa primero.
Luna estaba descalza y evitó el golpe. Se escondió detrás del