Luna regresó a la habitación, se quitó la ropa sucia que llevaba puesta, y se paró frente al armario para elegir un vestido nuevo.
Justo en ese momento, se oyó la voz de Andrés desde afuera de la pared:
—Tengo algo urgente que hacer en la empresa. Si alcanzo a terminar temprano, regresare lo antes posible para estar contigo.
Isabel respondió consideradamente:
—No pasa nada. Ve y ocúpate de tus asuntos. Que yo andaré esperándote aquí.
—Bien, si te sientes cansada, puedes dormir en mi habitación.