—Vamos, Kat, suelta lo que sea necesario —la incitó Sofie, con un tono cálido, mientras observaba fijamente como su amiga removía la cucharilla en su taza de té, sin intención de beber.
Había pasado una semana, desde su encuentro con Ingrid en el hospital, pero para Katrine el tiempo había perdido total sentido. No había vuelto a ver a Lukas, pensando que así sería más fácil que su corazón se recompusiera, pero era una estupidez. Cada rincón de esa mansión no paraba de recordarle a él, y los mo