Al verla acercarse, Lukas sintió cómo su pecho se tensaba con una mezcla de nervios y entusiasmo. De ella emanaba algo que despertaba en él una curiosidad voraz, una sensación que no había experimentado en mucho tiempo.
Sin embargo, aquel momento se vio interrumpido por su torpeza, cuando, al levantarse apresuradamente, derribó una de las copas de agua, empapando la mesa con un estruendo que atrajo algunas miradas indiscretas.
—Vaya, qué recibimiento triunfal —rio Lukas, mientras intentaba seca