Al escuchar el nombre de su mejor amiga, Katrine se quedó paralizada, sintiendo cómo una oleada de adrenalina se apoderaba de su cuerpo, poniéndola en alerta.
Su primer impulso fue confesar quién era ella, pero la promesa que le había hecho a Sofie la detuvo. No podía permitir que un error tan tonto expusiera a su mejor amiga.
Pensando en esto, inspiró hondo, se recompuso y tendió la mano hacia Lukas con una sonrisa controlada.
—Bueno, ya que sé tu nombre real, permíteme presentarme. Mi nombre