La música retumbaba en las paredes del club, mientras las luces bailaban al ritmo, llenando el ambiente de tonos rojos y púrpuras que hacían parecer que el tiempo se había detenido. Sofie se había colocado rápidamente el «uniforme de trabajo», y ya llevaba un par horas trabajando. Aunque al principio se había sentido bastante incómoda en aquel ambiente, poco a poco, había aprendido a manejarse con más soltura.
—Estás mejorando mucho, Sofie. Cada día te ves más segura. Ya no pareces un ciervo as