DEREK
No podía dejar de observar a mi hija mientras le enseñaba a Milena todo lo que había en la cocina. La veía explicar con entusiasmo, señalando cada ingrediente y utensilio con precisión, como si fuera una pequeña maestra. En cambio, mi hijo apenas levantaba la vista de su móvil, negando con la cabeza de vez en cuando, mostrando su desinterés.
Algo en Milena me llamaba demasiado la atención. Desde que la conocí, mi instinto me decía que ya la conocía de antes, pero no lograba recordar de