Igualmente, y después de una ardua discusión en la que Ryle llegó a soltar lagrimones llenos de frustración, Angela cedió. Con una sola y única condición, la cual se encargó de dejarle clara a su precioso querubín antes de irse aquella mañana: "Quiero que te cuides, cielo. ¿Lo entiendes, no es así?"
Y aunque Ryle no comprendió a qué demonios ella se refería, Leo sí que lo hizo, y tan sólo pudo negar con la cabeza en completa desaprobación... ¿Acaso él estaba haciendo algo mal para que la omega