Sintiendo un agudo dolor de cabeza, Leonidas caminó hacia la barra y rememoró todas las cosas que había pronunciado el otro alfa. ¿De qué iban Joel y Darrel, realmente? Porque Leonidas notaba que aquello era más que simples ganas de molestar.
— Hey... ¿Qué mierda fue todo eso? — La voz profunda de Jacob, lo sacó de sus pensamientos. Leonidas encogió los hombros, admirando los ojos curiosos de su mejor amigo, quien había estado observando todo desde la caja. Sin perderse de ningún detalle.
Nin