Después de momentos tiernos, los dos se duermen. Pero, con el amanecer en Manhattan, Jack, aunque pasó una noche maravillosa y prácticamente buena parte de ella despierto, sabe que necesita levantarse temprano. Hoy es el día en que pretende volver al hospital, incluso contra la voluntad de Lis, Frida y Olavo. Afirma no tener miedo de nada ni de nadie. Para él, no sirve de nada seguir escondiéndose, temiendo a una loca o a un amigo obsesivo. Jack sabe que necesita enfrentar todas las situaciones