Luiza sale del baño, dejando a Liz a sus anchas, y se dirige a su habitación. Mientras, Liz sigue bajo la ducha, intentando relajarse un poco. El día ha sido muy agotador, no solo por todos los pacientes que atendió, sino por todo lo que pasó. Le dolía tanto la cabeza que parecía que iba a explotar. Aunque ya había tomado un analgésico en el hospital, el dolor persistía. Liz termina su baño prolongado, se seca, se dirige al vestidor y se pone solo una bata de felpa. Se acuesta en la cama. Su es