Anton se pone muy nervioso, pues ahora ve que su máscara ha caído. Por mucho que quiera ayudar a su amiga, ya no hay nada más que hacer, pues necesita pensar primero en él y luego en los demás. Se ve en un callejón sin salida y no está dispuesto, de ninguna manera, a quedarse preso el resto de su vida por algo que no cometió. Tiembla perceptiblemente mientras mira al investigador, que tiene una sonrisa cínica en el rostro.
—Está bien, no hay manera, ahora veo que tengo que hablar, pero le digo