Aurora había salido a trabajar temprano. La casa estaba en completo silencio, ese tipo de silencio que no reconforta... sino que te obliga a pensar.
Había dormido poco y mal. Cada vez que cerraba los ojos, escuchaba la voz de Demet repitiendo esas palabras crueles, pero lo que más dolía no eran sus ofensas. Lo que me destrozaba era el silencio de Dimitri. La forma en que su madre lo humillaba, y él... simplemente se quedaba allí, sin decir nada.
Yo temblaba. No de miedo, sino de decepción. No e