La noche había llegado más rápido de lo que había previsto, y con ella, la ansiedad comenzó a escalar por mi cuerpo. Me encontraba frente al espejo, ajustando los últimos detalles de mi vestido azul oscuro, sencillo pero elegante. Aurora estaba a mi lado, ayudándome con mi cabello, mientras mi mente revoloteaba con pensamientos sobre lo que me esperaba en la cena.
—Relájate, Kate —dijo Aurora, mientras recogía un mechón de cabello suelto y lo fijaba con un pasador—. No puedes permitir que esta