Yo abro los ojos. Los habré tenido cerrados un minuto. Miro Lorenzo ya no está. Solo quedó este molesto lobo pesado. Yo me pongo a trabajar. Otra llamada ¿Qué m****a pasa hoy?
— Hola, Esteban —dije al atender.
— Peti, te tengo que pedir una gauchada (un favor) enorme —me pidió Esteban.
— ¿Cuántos son?
— Dos, uno en portugués y otro en inglés. No sé por qué no los mandan traducidos —se quejó él.
— ¿Y por qué vos no aprendes los idiomas?
— Porque soy horrible con ellos, necesito que me mande