Ayer después de comer y conversar. Le traduje los documentos a Esteban; ya se los envié. Alguien está golpeando la puerta. Tengo sueño que se maneje(no me interesa)
— ¡Peti, dale! Se nos hace tarde —gritó Nicolás desde el otro lado.
— Mm, un ratito más —respondí medio dormida.
— ¡Dale, gorda! —insistió él.
Él abrió la puerta y me destapó, yo me moví un poco.
— Paula, ¿es en serio? No te puedo creer que me estés haciendo esto —dijo Nicolás indignado.
— Buen día, Nico, déjate de escándalo, q