Maldecía a eso que me estaba haciendo sentir de esta manera tan miserable. Mi corazón estaba acelerado a nivel que pronto se saldría de mi pecho, mis vellos se erizaron dejando mi piel echa gallina, mi mente en estos momentos viajo al planeta de los simios ¿por qué? Ese idiota después de darme ese beso en mi mejilla, de acorralarme de aquella manera y encerrarme dejándome indefensa, no había podido mantener mi mente en blanco y