En ese instante mi mente quedó en blanco gracias a la etiqueta que el hombre de traje blanco, cabello azabache bien peinado y de ojos grises me dio. Claramente me tomó por la guardia baja, quizás era estúpido sentir así cuando antes hasta por televisión él anunció sus sentimientos hacia mí; no obstante, me seguía sintiendo — no incómoda — algo sorprendida de lo que soltaba cada vez que abría su boca.
¿Quién dice que el hombre que no tiene tiempo para el romance no te celé?
La cosa sin sentimi