— Gracias
Anabelle una vez que estuve sola en aquella sala me trajo una copa y me sirvió vino en ella sin necesidad de que se lo pidiera. Ella estuvo en todo momento atenta, metiendo alguna clase de tema para que no me sintiera nerviosa e incómoda entre aquellas cuatro paredes y fue agradable su compañía.
No era mi primera vez allí, ella lo sabía puesto que su jefe seguramente le contaba las situaciones en casa — quizás no — pero me trató como si fuera mi primera vez en un lugar desconocido d