POV Elías
Son las tres de la mañana y mi habitación es un santuario de silencio y oscuridad controlada. O al menos, solía serlo.
Ahora mismo, estoy despierto, mirando el techo, escuchando los pasos al otro lado de la pared.
Mara está paseando.
Oigo el arrastrar de sus zapatillas por el pasillo. Sish, sish. Oigo cómo abre la nevera. Oigo cómo vuelve. Oigo un suspiro frustrado que atraviesa el tabique como si las paredes fueran de papel de fumar.
Lleva tres noches así. El insomnio de la recta fin