POV Mara
Despertarse abrazada a Elías Vázquez es una experiencia arquitectónica en sí misma.
Es sólido. Inmóvil. Pesado.
Abro los ojos y lo primero que veo es una pared blanca inmaculada, bañada por el sol de la mañana. No reconozco la habitación. Tardo dos segundos en resetear mi cerebro y recordar: anoche invadí su cama. Anoche me dormí con su mano en mi barriga.
Me quedo muy quieta.
Elías está detrás de mí. Estamos en posición de cucharita perfecta. Su pecho está pegado a mi espalda. Su braz