POV Elías
El suelo de madera es duro, pero en este momento me parece el lugar más cómodo del mundo porque ella está aquí abajo conmigo.
Mara apoya la cabeza en mi pecho. Su respiración se va acompasando poco a poco con la mía, perdiendo ese ritmo entrecortado del llanto. Me fijo en sus pies descalzos sobre la alfombra gris. Son pequeños, arqueados, vulnerables. La antítesis de los tacones de aguja de Claudia que acaban de marcar el parqué como si fueran piolets.
—¿De verdad vas a cambiar la cer