POV Elías
La luz de las seis de la tarde en Madrid tiene una temperatura de color específica. Es dorada, densa, casi tangible. Entra por los ventanales del oeste del salón y choca contra el suelo de madera, creando un ángulo de incidencia perfecto.
Mara está de pie junto a la ventana.
No sabe que la estoy mirando. Está regando una planta (una costilla de Adán que ha sobrevivido milagrosamente a mis descuidos anteriores y que ahora prospera bajo su cuidado).
Lleva una camiseta blanca de tirantes