Candela, realmente preocupada y con el corazón a mil por hora, llamó a la única persona que podía ayudarla en una situación como esa. Su nerviosismo es tanto que se le hace difícil buscar el número, pero tras varios intentos lo logro.
Esko frunció el ceño al escuchar el tono de llamada, a esas horas de la noche nadie lo llama y menos al móvil del trabajo. Al ver el nombre en la pantalla alzó las cejas, hacía tanto no hablaba con esa mujer que le parece increíble que lo esté llamando ahora tan d