Al ver el suelo cubierto de líquido amarillo, todos en el cubículo se quedaron petrificados. Con los ojos como platos y expresiones de asombro en sus rostros. Especialmente el joven de nariz aguileña, quien se quedó paralizado en el acto, pálido como un fantasma. Jamás habría imaginado que, después de presionar un par de puntos al azar, terminaría sufriendo de incontinencia. ¡Y lo más vergonzoso era que había un grupo de personas observando!
—¡Ah! Tras un breve momento de shock, el joven de nari