A tipos arrogantes y presumidos como él, ni siquiera se molesta en tratar con ellos.
—¿Qué pasa? ¿Te sientes culpable y no puedes hablar? ¡Sabía que sería así! —dijo Carmen con desprecio—. A estafadores como tú, ya los he visto de sobra. Puedes engañar a Pilar, pero no a mí.
—¡Carmen! Pedro hermano no es un estafador, ¡yo confío en él! —Pilar empezó a hablar bien de él.
—Pilar, tú eres buena en todo, excepto que eres demasiado inocente y fácil de engañar, especialmente cuando se trata de persona