En otro lugar.
Pedro, quien finalmente logró escapar de sus compromisos, apenas regresó a La Banda del Dragón Rojo, estornudó sin razón aparente.
Se preguntaba a sí mismo, ¿acaso alguien estaría hablando mal de él?
—¡Tío! —En ese momento, se oyó una voz llamándolo.
Pedro levantó la vista y vio a Lizbeth levantándose de la silla y saludándolo con entusiasmo, aparentemente había estado esperando por un tiempo.
—Lo siento, me retrasé por un asunto. Por eso llegué tarde —Pedro se acercó sonriendo.
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