—¿Qué?!
Mirando a los bandidos que de repente estallaron en una nube de sangre, la multitud quedó atónita, con los ojos y la boca abiertos.
En sus rostros se leía la incredulidad.
Hay que recordar que los bandidos eran guerreros con la fuerza del poder del nacimiento.
Habían dominado a sus rivales antes, lo cual era la mejor prueba.
Sin embargo, este experto fue aniquilado por un solo dedo de Teodoro.
¡Era algo inimaginable!
¿Es este el mismo hombre cobarde y temeroso, que no devolvía insultos n