Aquí estamos en el piso treinta, saltar significaría pulverizarse, ella solo quería hacer que Pedro se diera por vencido y se fuera pronto.
—De acuerdo, ¡saltaré!
Pedro asintió sin la menor vacilación, dio media vuelta y con un impulso, rompió el ventanal y saltó desde el trigésimo piso.
Leticia quedó petrificada, parada en su sitio, tardando en reaccionar.
Ella solo había dicho eso en un arranque de ira, jamás imaginó que él realmente se atrevería a saltar.
—¡Pedro! —recuperando la compostura,