A la mañana siguiente, dentro del Grupo García.
Cuando Leticia despertó lentamente, se encontró acostada en el sofá de la oficina.
Estaba cubierta con una gruesa manta y, junto a la mesa, había un vaso de leche humeante.
Se frotó la cabeza, que le dolía un poco, y tenía recuerdos borrosos de la noche anterior.
Con la boca seca, tomó la leche y la bebió de un sorbo.
Después de beber, su estómago se sintió cálido y su malestar disminuyó un poco.
—Leticia, ya despertaste.
En ese momento, Pedro entr