Dos disparos rompieron el silencio.
Las balas que volaban hacia Pedro se detuvieron abruptamente a solo un centímetro de su cuerpo.
Un escudo semitransparente de "verdadera energía vital" apareció de la nada, manteniendo las balas a raya.
—¿Qué es esto, no lo puedo creer?
Los ojos de Javier se estrecharon. Aunque estaba mentalmente preparado, la capacidad de Pedro para detener las balas en el aire lo dejó asombrado.
—¿De verdad pensabas que algo como esto me lastimaría?
Pedro sacudió la cabeza.