Al ver a Pedro hablando con tanta autoridad, Yolanda y los demás quedaron estupefactos. Se miraban unos a otros, atónitos y totalmente incrédulos.
—¿Cómo te atreves a reprender a la respetable Fanny en público? —Exclamaron en sus mentes, conmocionados por la audacia del joven.
—Mocoso insolente, ¡¿de dónde sacas el valor para corregirme?! ¡Créeme, con una sola palabra mía puedo arruinar a toda tu familia para siempre! —Fanny cubría su rostro enrojecido mientras soltaba gritos de ira e indignació