La coordinación entre los siete era impecable; sus ataques y defensas se complementaban sin dejar ningún punto débil.
En un instante, al mover la formación, la energía de las espadas se desataba con furia, el viento soplaba con gran potencia y piedras y arena volaban en el aire.
—Esto se está poniendo interesante.
Pedro alzó una ceja y su cuerpo comenzó a centellear.
Se movía como un pez en el agua, esquivando continuamente la red de espadas que caía sobre él.
Aunque parecía peligroso, siempre l