— ¡Joder! ¿Por qué sigues ahí parado? ¡Suelta a esas personas! —gritó Bruno con enojo una vez más.
Los ojos de Leo se entrecerraron y su rostro se tornó sombrío.
Si Bruno se lo hubiera pedido con educación, quizás habría accedido. Pero el problema era que Bruno llegó gritando y le había dado una bofetada.
Si ahora soltaba a esas personas, ¿cómo le iban a seguir respetando los demás?
—Presidente Rajoy, ese tipo golpeó a mi hijo y lo dejó estéril. Hoy entró en mi territorio sin mi permiso. Si