— ¡Lo sé! ¡Seguramente fue el señor Fuentes el que nos ayudó!
Parecía que Juana había recordado algo porque dijo de repente:
—Después de llamar a la policía, también llamé al señor Fuentes. ¡Debe haber sido él quien pidió ayuda al presidente Rajoy!
—¿Jaime?
Leticia movió las cejas y dudó.
—¡Exacto! El único que puede ayudarnos y que es capaz de pedir al presidente Rajoy es el señor Fuentes —explicó Juana, considerándose intachable.
—Probablemente tengas razón —asintió Leticia.
Mientras hab