En la clínica Bueno y Feliz, Pedro estaba bebiendo con el anciano tuerto.
En ese momento, sonó de repente su celular.
—Pedro, la presidenta García está en peligro ahora. ¡Ven aquí rápido! —le gritó Juana.
—¿Está en peligro? ¿Qué pasó? —preguntó Pedro, frunciendo el ceño.
—¡Todo esto es por ti! La presidenta García estaba preocupada por tu seguridad y por eso fue personalmente a negociar con Leo. Todavía no ha salido. Probablemente está en peligro —dijo Juana con un tono apresurado.
—¡Ton