La Clínica Bueno y Feliz
Justo cuando Pedro estaba inmerso en su lectura, un Maybach se detuvo lentamente frente a la entrada. La puerta del coche se abrió y Marcos salió, llevando un regalo en sus manos.
—Sr. Pedro...
Tan pronto como entró, Marcos mostró una sonrisa genuina, una actitud muy diferente a su arrogancia inicial.
—¿Qué pasa? ¿Necesitas algo de mí?
Pedro lo miró de reojo, indiferente.
—Sr. Pedro, lamento mucho lo sucedido hoy. Nos faltó juicio, espero que pueda perdonarnos por este