—¿Qué?
Marcos se cubría el rostro, visiblemente desconcertado.
...
En ese momento, dentro de una habitación de hotel.
Leticia yacía en la cama, sintiéndose aturdida y desfallecida, su conciencia se volvía cada vez más borrosa.
Por otro lado, Francisco estaba de pie al lado de la cama, con una sonrisa maliciosa en su rostro, admirando con avidez la figura perfecta que tenía delante.
—Leticia, oh Leticia, tengo que admitir que eres una mujer excepcional. Este cuerpo, esa cara, ese porte, son incre