—¿Hola?
Francisco sostenía su teléfono móvil, mostrando un rostro desconcertado.
¿Acaso no había mencionado el nombre de Pedro?
La otra parte parecía como si un ratón hubiese visto a un gato, visiblemente asustada.
¿De verdad era para tanto?
Lo que Francisco no sabía era que Raquel ya había sido previamente marcada por la mano de Pedro.
Lo peor de todo es que, después de recibir el golpe, no solo no pudo vengarse, sino que incluso tuvo que arrodillarse y pedir disculpas.
Para Raque