Los médicos empezaron a reprender al unísono.
—Joven, ¿bajo la tutela de quién estás para atreverte a hacer tales afirmaciones aquí?
Rubén lo evaluó de arriba abajo, visiblemente disgustado.
Durante tantos años, nadie se había atrevido a cuestionar su habilidad médica.
Y menos aún un mocoso de tan corta edad.
—¡Hmph! Presumido. ¿Cómo te atreves a ser pretencioso frente a Rubén? ¡Realmente te mereces un castigo!
Manuel miró con desdén.
—Joven, no sé de dónde sacaste el valor para decir eso, p