En ese momento, la sala de la velada estaba muy animada. En el escenario, mujeres de esbeltas figuras y vestidas con trajes tradicionales de México estaban bailando la danza jarabe. Cada cambio de semblante y cada acción eran especialmente hermosos. Todos estaban encantados y habían perdido la noción del tiempo.
Debajo del escenario, se sentaban nobles vestidos con elegancia. Algunos brindaban y conversaban, mientras que otros observaban silenciosamente el espectáculo.
Pedro encontró un asient